Dioclis
Profesor Español
Nací en La Habana, Cuba, en 1975. Hija de descendientes de africanos, españoles e indígenas, habitante de una isla llena de sol, música, playas, gente alegre y servicial, fui creciendo en un ambiente tranquilo y familiar, de amor por la poesía, los bailes, los animales y de mucho deseo de ayudar a la gente. De ahí que se me ocurriera desde muy temprano que quizás yo podría ser una buena psicóloga. Y aunque siempre de niña prefería jugar a la escuelita, nunca pasó por mi mente llegar a ser maestra de profesión.
Una vez frente a las puertas de la Universidad de la Habana, tuve la oportunidad de estudiar francés, y me gustó tanto el mundo de los idiomas que decidí dedicar 5 años a descubrir gramáticas, fonéticas, escrituras y mundos culturales nuevos y emocionantes.
Estudiar francés me permitió conscientizar el cuerpo y contenido de mi propio idioma. Traducciones, interpretaciones, análisis contrastivos me indujeron más y más a definir mi verdadera vocación. Pero lo decisivo fue cuando descubrí la maravilla de la enseñanza. Supe entonces que podría ayudar a las personas a adquirir habilidades para comunicarse entre sí, conocerse más y comprenderse mejor, lo cual hasta hoy, sigue siendo mi mayor motivación.
El mundo gira y gira, y entre la suerte y el esfuerzo tuve la oportunidad de enseñar español en la Universidad de la Habana. Trabajé con estudiantes que van a Cuba a estudiar carreras y necesitan un año intensivo de español para luego ser capaces de integrarse junto a los estudiantes cubanos a los mismos programas de estudios; Trabajé además con estudiantes turistas que sólo se quedan en Cuba un par de meses por el placer de unas vacaciones tropicales o por la curiosidad de conocer en carne propia a la isla comunista a sólo 90 millas del país mas poderoso, a su historia, su pueblo y su cultura.
Y en uno de esos giros que da la vida, le tocó el turno a la casilla del amor. Si me hubieran dicho que iba a enamorarme de uno de mis estudiantes americanos allá en la Habana, que yo viajaría a Francia, el país de mis sueños de estudiante, que trabajaría y estudiaría allá por 2 años, que me encontraría otra vez con mi estudiante americano y que nos haríamos novios, que después de tantas luchas y esfuerzos por estar juntos en alguna parte, pudiera yo venir aquí a New York, que nos casaríamos y viviríamos juntos en Brooklyn, cerca de ese famoso puente que yo sólo había visto en las películas, ¡nunca lo habría creído!!! Especialmente porque siempre dije que Estados Unidos seria mi última opción para vivir y que nunca aprendería el inglés, después de haberlo estudiando sin éxito en Middle y High School.
Hoy no deja de sorprenderme la idea de que vivo y trabajo aquí desde hace ya mas de tres años, enamorada, correspondida, descubriendo a pasitos los encantos de NY, con dos gatos y una perra, hablando inglés, aprendiendo cosas nuevas y haciendo lo que más me gusta hacer: enseñar idiomas y ayudar a las personas a comunicarse, a conocerse más y a comprenderse mejor.
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